El tamaño correcto no es "donde entre", es donde se estire
La forma más simple de calcular el tamaño: medí a tu perro completamente estirado de punta a punta (nariz a cola) y sumale unos 15-20cm. Un perro grande necesita poder estirarse del todo para descansar bien las articulaciones — una cama justa lo obliga a dormir encogido.
La densidad de la espuma importa más que el grosor
Una cama que parece gruesa pero usa espuma de baja densidad se aplasta en semanas y pierde el soporte. Para perros de más de 25kg, conviene buscar específicamente espuma de alta densidad o memory foam ortopédico — mantiene la forma mucho más tiempo y reparte mejor el peso en las articulaciones, algo relevante sobre todo en perros senior o con displasia de cadera.
Funda lavable: no es un lujo, es mantenimiento real
Un perro grande suda, pierde pelo y a veces se moja. Una funda con cierre que se pueda sacar y lavar en lavarropas evita que la cama entera termine con olor o tenga que tirarse antes de tiempo. Revisá además la base: si es antideslizante, evita que la cama se corra por el piso cuando el perro se acuesta o se levanta.
Dónde ponerla
Lejos de corrientes de aire y de la luz solar directa constante (el plástico/espuma se degrada más rápido con el sol), y en un lugar donde el perro pueda ver la mayor parte de la casa — a la mayoría les gusta vigilar su entorno mientras descansan, no estar encerrados en un rincón ciego.
Resumen rápido
- Medí a tu perro estirado completo y sumale 15-20cm
- Priorizá espuma de alta densidad u ortopédica sobre el grosor aparente
- Elegí una funda removible y lavable en lavarropas
- Base antideslizante para que no se corra
- Ubicación sin sol directo constante ni corrientes de aire