Primeros pasos

Cómo preparar tu casa para recibir un gato por primera vez

Un gato explora cada rincón nuevo de forma muy distinta a un perro. Esto es lo que conviene tener listo antes de que llegue.

Retrato de un gato mirando hacia un costado

Peligros que conviene esconder antes de que llegue

El arenero: ubicación y cantidad

Una regla práctica usada por comportamentistas felinos: un arenero por gato, más uno extra (si tenés 1 gato, 2 areneros; si tenés 2, 3). Ubicalo en un lugar tranquilo, sin ruidos fuertes cerca (no al lado del lavarropas) y lejos de donde come y toma agua — a los gatos no les gusta eliminar cerca de donde comen.

Un espacio propio para los primeros días

En vez de dejarlo suelto en toda la casa desde el primer momento, muchos especialistas recomiendan empezar con una sola habitación tranquila (con su arenero, agua, comida y un escondite) y expandir el territorio de a poco en los días siguientes. Esto reduce el estrés de un espacio demasiado grande y desconocido de golpe.

Rascadores: por qué ubicarlos bien importa

Si no tiene dónde rascar "legítimamente", el sillón va a ser su primera opción. Conviene tener al menos un rascador cerca de donde duerme (los gatos suelen rascar al despertarse) y otro cerca de la entrada principal de la casa (zona de marcaje territorial). Los rascadores verticales altos, que permitan estirarse completo, suelen funcionar mejor que los horizontales chicos.

Altura: el territorio vertical importa tanto como el horizontal

Los gatos se sienten más seguros con acceso a lugares altos desde donde vigilar el entorno. Un árbol para gatos, una estantería accesible o incluso el respaldo de un sillón cumplen esa función — no es un capricho, es parte de cómo manejan el estrés.

Antes de que llegue